Nunca se habló de la razón de que la confinaran en la casa del bosque.Del porqué ese día el leñador, que casualmente era su yerno, cayó enfermo y por tanto no acudió al trabajo. Del motivo de que su hija no le entregara la cesta a tiempo a su nieta, y de que ésta se retrasase aludiendo que no encontraba su caperuza roja, sin la que se negaba a salir de casa. Tampoco se investigaron las cuentas corrientes del lobo, ni que motivó su repentino viaje a las Canarias.
Érase una vez un montón de coartadas
10 noviembre 2009
Nunca se habló de la razón de que la confinaran en la casa del bosque.Del porqué ese día el leñador, que casualmente era su yerno, cayó enfermo y por tanto no acudió al trabajo. Del motivo de que su hija no le entregara la cesta a tiempo a su nieta, y de que ésta se retrasase aludiendo que no encontraba su caperuza roja, sin la que se negaba a salir de casa. Tampoco se investigaron las cuentas corrientes del lobo, ni que motivó su repentino viaje a las Canarias.
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3 comentarios:
y queremos respuestas maldita sea..
Cualquiera de estos escritos tuyos me vale para leerlos por la radio, Ismed, así que los espero. Son muy ocurrentes.
Te mando un abrazo y ya sabes: info@hijosdelaluna.com/
Me parece original la idea de este post apoyándose en el cuento de caperucita roja, pero desde mi humilde opinión, falta "algo" contundente.
Saludos
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