Como húmeda lluvia de fuego, aguijonadas gotas se hunden en la amazónica cabeza. Después se ensañan con el resto del ser, descamándolo como a una sardina. Dejando al descubierto una ahogada piel desesperada, en busca de un soplo de aire. Una balsámica espuma lo envuelve, derritiéndose al contacto con el líquido elemento, como un helado sobre un postre caliente, antes de desaparecer por completo a través de un agujero que observa todo desde el suelo.
Llamas húmedas
29 abril 2010
Como húmeda lluvia de fuego, aguijonadas gotas se hunden en la amazónica cabeza. Después se ensañan con el resto del ser, descamándolo como a una sardina. Dejando al descubierto una ahogada piel desesperada, en busca de un soplo de aire. Una balsámica espuma lo envuelve, derritiéndose al contacto con el líquido elemento, como un helado sobre un postre caliente, antes de desaparecer por completo a través de un agujero que observa todo desde el suelo.
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