Huellas

31 agosto 2010
Junto a la puerta unas botas embarradas. El rastro de pisadas retrocedía hasta un montículo de tierra junto a las acacias. Sin necesidad de dotes adivinatorias, intuí qué se ocultaba bajo la superficie; pues había presenciado ese espectáculo muchas veces. Entré en la casa, subí las escaleras e irrumpí en su cuarto. Él, tirado sobre la alfombra con el rostro cubierto de lágrimas, sollozó: “Papá, mi juguete nuevo ha muerto”.

6 comentarios:

Isabel de León dijo...

Y le dio descanso...

Saluditos de la chica.

Arturo Palavicini dijo...

Me encantó el relato; atrapaste toda la magia del cuento corto, pocas líneas y mucho que imaginar.

Felicidades

Arturo Palavicini

Baizabal dijo...

Me he estado topando con muy buenos microrrelatos hoy, y el tuyo no se escapa. Bien, realmente bueno.

Saludos

HÉCTOR RIVERO dijo...

Me ha gustado...¿Y si pudiera retroceder? Otra magia...

Teresa Cameselle. dijo...

ESTAS CONVOCADO AL ...

HALLOBLOGWEEN

Juan Vásquez dijo...

Qué buen relato y que triste para el pequeño.

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